CÓMO CONSEGUIR UNA ESPECTACULAR FOTOGRAFÍA DE ABUELOS

CÓMO CONSEGUIR UNA ESPECTACULAR FOTOGRAFÍA DE ABUELOS
 
¿Qué puedo decir sobre abuelos y abuelas que no sepas ya? Abuelos eran y son aquellos seres fascinantes capaces de aguantarnos efervescentes de actividad incluso mejor que nuestros padres, aquellos que nunca estaban cansados para nosotros, aquellos que siempre escondían alimentos prohibidos en su despensa, que nos malcriaron, que nos pusieron tiritas y besos en las rodillas destrozadas, que nos enseñaron las cosas importantes de la vida, que nos educaron a base de atención y cariño, que nos lo perdonaban todo, con los que establecimos una conexión que traspasó generaciones, modas y tecnología. Ellos y ellas, que siempre estuvieron, que nos aguantaron y nos distrajeron como pudieron todo el verano, que nos explicaban historias que nos hacían reír o nos encogían el alma. Qué poco al final sabemos de ellos y cuánto sabían ellos de ti…

Puede que nunca tuvieras la gran suerte de conocerlos, puede que lo hicieras pero ya no estén aquí o puede que seas afortunado/a y sigan acompañándote en este momento. Sea como sea, sean tus abuelos y abuelas u otras personas, todos y todas tienen algo en común: La cámara los adora 😉 ¿Te preguntas por qué? Por que la esencia de la fotografía es contar historias, y si algo tienen las personas mayores es eso, historias a cientos, a miles, tras sus espaldas, historias de largas vidas, de cientos de sonrisas, carcajadas, ceños fruncidos y lágrimas. Historia reflejada en cada una de las arrugas de su piel, en cada una de sus cicatrices y en lo profundo de su mirada.

Conoce su historia… :

Si tienes personas mayores cerca, probablemente conocerás su historia, o por lo menos parte de ella. Te será más fácil así explicar tu historia a través de la propia de la persona a la que vas a retratar. Si no es así, si quieres hacer retratos de personas mayores que no conoces, te recomiendo que conozcas su historia (o parte de ella) primero. Por varios motivos:

Son más fascinantes de lo que puedas llegar a imaginar 😉

Romperás el hielo, tanto si eres tú el/la que se siente incómodo/a como si es la persona que quieres retratar la que se siente cortada.

Te harás una idea de cómo es la persona (coqueta, reservada, solitaria, alegre, desinhibida, etcétera) y en base a eso podrás pensar en una posible imagen u otra.

Si te tomas tu tiempo, si te “molestas” en ganarte su confianza, si les das algo de ti, ellos y ellas te regalarán magníficas imágenes. Así que baja la cámara, tómate tu tiempo, y huye de los robados. Los retratos son infinitamente mejores si les dedicas tiempo, atención y ganas; mucho mejores si la persona te regala la imagen que si se la “robas”, así que, siempre que puedas, sumérgete un poco en su vida.

Ahora bien, ¿Cómo cuento una historia?

Una vez decidas qué quieres explicar de esa persona en concreto, sea conocida o desconocida, las historias se explican con todo lo que dispongas a tu alrededor, desde la iluminación, al color, a la ausencia de él, a objetos cotidianos, a gestos y encuadres. Todo, absolutamente todo lo que decidas estará explicando una cosa u otra, así que presta atención a todos los elementos de tu imagen.

Iluminación:

En cualquier fotografía y, especialmente en retratos, la luz es el elemento indispensable. Sólo con la luz puedes explicar mil historias, puedes hablar de si esa persona es tierna o fuerte, misteriosa o clara, alegre o triste. Aprenderte los esquemas de iluminación básicos para retratos te ayudará a explicar tu historia; iluminación lateral, frontal, cenital, o trasera, luces suaves o duras… Son muy sencillos, y además, una vez los conozcas y los practiques, te serán útiles tanto para luz natural como para luz artificial.

Texturas: Especialmente cuando fotografías personas mayores, las texturas en sus rostros son casi una historia en sí misma. Si te interesa resaltarlas, juega con el contraste y con una buena iluminación lateral, que acentuará las texturas del rostro.
No olvides aprovechar la luz natural siempre que puedas. Las mejores horas del día siguen siendo atardeceres y amaneceres. Si tomas fotografías en interiores, prueba a acercarte a una ventana como fuente de luz, te encantarán los resultados 😉
Detalles:

Aunque es lo más evidente, un retrato no siempre debe ser un rostro. En una persona mayor, cada una de sus partes refleja el paso de la historia. Puedes explicar mil cosas a través de detalles. A través de una mano con un anillo, de una mano que agarra con fuerza un bastón, o unos ojos de mirada penetrante rodeados del paso del tiempo… Busca detalles que hablen por sí solos, que contengan fuerza y simbolismo, y tendrás un estupendo retrato también :-)

Actividades y momentos cotidianos:

Si te has dedicado a profundizar un poco en ellos, probablemente dispondrás de información tan valiosa como: ¿Es coqueta esa persona? Prueba a fotografiarla arreglándose ante un espejo, la corbata, el carmín, poniéndose joyas o afeitándose con esmero. ¿Es alegre? Retrátala riendo, contenta, espontánea. ¿Le gusta cocinar? Pues con las manos en la masa ¿Se siente sola? Intenta entonces reflejar su soledad, hazla pequeña en un gran encuadre, o aprovecha el espacio negativo para reflejar sus sentimientos.

Fotografiar a alguien en una actividad, te ayudará a explicar parte de su historia y, a la vez, hará que si no tienes demasiada confianza, la persona se sienta más cómoda y menos pendiente de tu cámara.

Tipo de plano:

Hay muchas formas de situar a una persona dentro de un encuadre. Al hacerlo de una u otra forma, estás también diciendo muchas cosas respecto a ella. Por ejemplo, cuanto más cerca estés del sujeto más importancia cobra este y mayor grado de intimidad se refleja en la imagen. Además te permitirá captar los detalles del rostro de forma nítida, la mirada, la expresión…. A medida que te alejas, el fondo va, progresivamente, proporcionando información, por eso es muy importante controlar los elementos del fondo para que te ayuden a explicar tu historia.

Utiliza planos más cercanos para retratos más íntimos y con más detalle del rostro.

Utiliza planos más alejados para proporcionar información “extra” del entorno.

Controla los elementos que rodean a tu protagonista; estos deben aportar información relacionada con él o ella y no distraer la atención del sujeto principal. Si el fondo no aporta nada al retrato, acércate más y elimínalo; llena el encuadre.

Enfoca siempre a los ojos: Si no lo haces, que sea porque has tomado la decisión de forma consciente, pero no por un despiste 😉

Practica tanto en vertical como en horizontal: Solemos inclinarnos siempre por formatos horizontales porque es nuestra forma habitual de observar, pero el formato vertical tiene muchas posibilidades, entre ellas, te permite aislar la persona del fondo y centrar la atención en ella en momentos en los que el fondo no es interesante.

Emociones:

Las mejores imágenes son aquellas capaces de transmitir emoción, bien porque la persona esté en ese momento transmitiendo una emoción a través de su lenguaje corporal (llorando, riendo, pensativa) o bien porque tú consigas transmitirla en tu imagen a través de diferentes técnicas como por ejemplo la fotografía en clave alta o baja, el punto de vista, la perspectiva, el color, el blanco y negro, etcétera. Si consigues aunar la técnica con lo que esa persona inspira, tendrás una emocionante y magnífica fotografía.

¿Blanco y negro o color?:

No hay una regla para utilizar ni uno ni otro, porque no siempre una imagen que funciona en blanco y negro, lo hace en color y viceversa, por varios motivos:

Blanco y negro: El blanco y negro es el gran atemporal. Es capaz de detener el tiempo de transmitirnos la sensación, la posibilidad de que esa imagen sea de hoy o de hace 50 años. También es más onírico (no vemos en blanco y negro) y formal, ya que al despojar a la imagen de color, cobran más importancia la composición y el tema.

Color: Si la imagen se sostiene gracias al color; si el color en esa imagen ofrece una composición, una historia o un discurso en sí mismo, es difícil que la imagen funcione igual de bien en blanco y negro. Por ejemplo, imagina a una anciana india envuelta en un colorido sari con un cielo deslumbrantemente azul de fondo, con joyas doradas y el rostro oscuro… ¿Cómo crees que funcionará mejor esta imagen?

Ambos (color y blanco y negro) son igualmente válidos para retratar a personas mayores, dependerá del sentido que le quieras otorgar a tu imagen, y de si la imagen funciona mejor en color o blanco y negro. Para saber si una imagen quedará mejor en uno u otro formato, hay que aprender a visualizarla; a imaginarla, antes de apretar el obturador.

Las imágenes que funcionan en color, no tienen por qué hacerlo en blanco y negro y a la inversa

Relaciones:

Las relaciones que establecen las personas mayores son como las de cualquier otra persona, pero con una gran diferencia: La longevidad. Muchas de ellas son tan duraderas, tan antiguas y fuertes que han conseguido traspasar los límites de nuestra imaginación. ¿Te imaginas de aquí a unos años diciendo, “Te presento a fulano o mengano; somos amigos desde hace 65 años”?

Amigos y amigas: Retratar a personas mayores en un entorno de actividad con amigos y amigas, te proporcionará imágenes llenas de autenticidad y espontaneidad. Busca el permiso del grupo, y acompáñalos en las actividades que suelen hacer juntos. Juegos de mesa, al aire libre, reunidos charlando en un bar o en el gimnasio 😉

   
Fuente: blogdelfotografo.com
26 Oct 2015
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